- Mañana hay que ir a trabajar - pensaba Raúl.
Cuando ya iba subiendo las escaleras, escucha esa fatídica frase que todos los esposos detestan...
- ¡Tienes que sacar la basura! - Gritó su amada esposa, con la cara cubierta de una extraña sustancia verde oscuro - ¡y cierra con llave! - Concluyó.
Raúl, se armó de ánimo y se dispuso a cumplir con la tarea encomendada. Una vez juntada la basura de la casa y amarrada firmemente la bolsa, la cargó hasta la puerta de la casa. Cuando llegó a la puerta, echó una mirada al patio por la ventana. Fué ahí cuando el reflejo le jugó una mala pasada...
Al mirar por la ventana, pudo ver una tenue luz en el exterior
- Suficiente luz - pensó Raúl - me basta y me sobra para ver - dijo, alardeando de su capacidad visual.
Tomó la bolsa de basura y disimulando lo pesada que estaba, aunque nadie lo veía, abrió la puerta y salió raudo hacia la calle, donde se encontraba el canastillo de la basura.
Cuando ya llevaba avanzado unos metros, se cerró la puerta de la casa y para el asombro de Raúl todo quedó oscuro.
No pienses que era un poco oscuro, era completamente negro. Raúl no lograba ver a un metro de distancia. Era una oscuridad densa, que atemorizaba a cualquiera...
- ¿Y la luz que vi por la ventana? - pensó, temeroso y extrañado. Justo en ese momento se dio cuenta del terrible error que había cometido. Miró a la ventana y vio que justo detrás de donde había estado él, estaba la luz de la casa...
- ¡Vi el reflejo, que soy tonto! - se dijo avergonzado.
Volvió a la casa, guiado por la palida luz que se filtraba por las cortinas. Golpeó, porque no había llevado llaves. Encendió la luz y pudo llevar a cabo su "simple" misión.
"Acá empieza la explicación de lo que quiero transmitir. Tal vez parezca un ejemplo un poco simple, pero grafica perfectamente lo que tengo para decirte.
Muchas veces nos lanzamos a hacer cosas guiados por luces que hemos visto por la ventana. Y la mayoría de las veces, resulta que esa luz nunca existió. Yo me considero un arriesgado, porque me atrevo a hacer las cosas que me manda mi Padre, aunque parezcan difíciles. Pero hay cosas que a veces me arriesgo innecesariamente y es cuando me lanzo a hacer algo, que mi señor no me manda, cuando me confío por la luz de mi parecer o cualquier otra luz. Como consejo, fíjate bien si la luz que vez es real o es producto de un engaño. Sólo una luz es la real, y es la luz de la voluntad del rey de reyes."
Cristian San Martín.