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Sunday, August 18, 2013

Biografía de un fósforo.


Biografía de un fósforo.


Cuando nací, era apenas una astilla. Mi madre me decía Fosfoloro porque no paraba de hablar. Fui creciendo como todos los fósforos de mi caja, hasta que llegué a tener el tamaño suficiente para ser todo un fósforo de bien.

La vida de un fósforo no es fácil. Recuerdo aun con dolor aquella vez en que sacaron a mi tía de la caja, y mi tío, por ir a defenderla quedó atrapado del cuello cuando cerraron la caja. Fue terrible. Hubo que esperar a que abrieran nuevamente la caja, para tirarlo hacia adentro.

En la vida de un fósforo hay etapas muy importantes. Está el día de tu nacimiento, donde sólo eres una astilla. También está el día en que te crece la cabeza y ya estás listo para encender. Y finalmente el día que te encienden...

Yo sueño con ese día. El día en que me tome mi dueño y me encienda, será el día más importante de mi vida. Aunque no sé bien como lo hará, pero tengo entendido que no es fácil. Que se necesita estar fuerte. Ser sólido. Es más, he escuchado de parientes que al momento de ir a encenderlos se quebraron... y eso de inmediato es razón de ir a la basura. Otros, prendieron, pero no se preocuparon de que su pólvora y su cuerpo estuviesen secos, y se apagaron...

Pero aún así, sueño con ese día. Ya estoy aburrido de esta caja. Amo a mi mami, amo a mis hermanos, amo a mis hermanas, incluso a fosfo-rosa la molestosa. A todos los amo, pero quiero salir. Quiero quemarme. Ya me tiene aburrido ver siempre lo mismo, la misma gente, las mismas pólvoras. Quiero quemarme. Quiero que mi dueño me tome, me encienda y me use para algo... Lo que sea, pero que me use para algo. Quiero quemarme.

Seguramente has dicho las palabras de ese fósforo alguna vez. Estoy aburrido de esta caja. Estoy aburrido de la iglesia. Siempre lo mismo, siempre la misma gente, siempre los mismo cultos, etc.
Un fósforo puede servir para muchas cosas. Incluso apagado. Pero su mayor utilidad y placer lo encuentra cuando hace la labor para la cual fue hecho. Arder. Es ahí cuando presta la mayor utilidad. Pero el proceso de encenderse no es fácil. Es para los que realmente están dispuestos a que el dueño los frote con tal fuerza por la caja, que casi lleguen a quebrarse. Habrá dolor, sin duda habrá dolor, pero traerá experiencia, sabiduría, autoridad. El único problema de ese dolor es que duele, pero todo lo que trae puede ser muy beneficioso.
Tú no fuiste creado para estar pasivamente en un lugar y esperar que pase y pase el tiempo. Tu propósito es arder. Pero no arder dentro de la caja (iglesia) porque si prendes un fósforo y lo metes a la caja, prende a todo el resto, pero de inmediato se apagan y no sirven para nada, ni siquiera la caja. Tu propósito es arder fuera de la caja. Tal vez prender una cocina que podría ser el gobierno. Tal vez prender una estufa que podría ser un hogar de niños o ancianos. Tal vez prender una fogata que podría ser un centro de rehabilitación. Tal vez prender un horno, que podrían ser los medios de comunicación. Pero para todo eso, necesitas un requisito, estar encendido. ENCENDIDO.

Saturday, July 28, 2007

Rhemail N°23: Tomando Micro

Tomando Micro.
Hace unos años atras, había un joven muy simpático y muy alegre. Pero nunca había andado en micro. Te preguntarás, qué importa eso; y dependiendo de la situación, puede importar nada, o puede importar mucho, como en este caso.
Cierto día, luego de visitar a unos amigos y vivir una linda jornada, se disponía a volver a su casa. Luego de un intercambio de opiniones, se llegó a la conclusión que la mejor manera de volver era en micro. Así que salió a la calle dispuesto a "tomar la micro que lo llevara a su destino".
Como te dije, nunca había tomado una micro en su vida, y eso lo llevó a cometer muchos errores. Primero, trató de tomar la micro a mitad de cuadra y mientras ésta iba aun andando, como resultado, tuvo muchos "moretones" y heridas profundas. Luego, alguien le dijo que la micro tenía que esperarla en una esquina, así que habiendo llegado a la esquina, espero... y espero... y espero... mucho tiempo esperó, hasta que otra persona, al verlo por tanto tiempo ahí le preguntó qué estaba esperando, y el le respondió: "La micro, obvio, estoy en la esquina"; y la persona sonriendo tiernamente al ver la ingenuidad del joven le aclaró que debía ir a una esquina donde hubiese un paradero, que ahí paraban las micros.
Una vez que llegó al paradero, con un "lugar donde sentarse" y un techo que lo protegía, siguió esperando... Su pensamiento era: "en algún momento va a pasar la micro que me sirve y va a parar". Pero, pasaron muchas micros y muchas veces pasó la que a él le servía, pero no paraban. Así que comenzó su desconsuelo, casi llegando a la depresión, hasta que, milagrosamente llegó otra persona al paradero. "¿Qué micro le sirve?" le preguntó el joven, con ansiedad y alegría; pero la alegría se disipó al escuchar que no era la misma que él tenía que tomar, lo que lo sumergió en una depresión aun mayor. Consideró la idea de irse con esa persona, sin importar que no fuera la micro correcta, pero "algo" le hizo desechar esa idea. Pasó otra micro que le servía a nuestro joven y naturalmente, no paró, pero luego, pasó la que le servía a la nueva persona del paradero, y ésta, como de costumbre, alzó su mano al frente, estirando su dedo índice, y en una escena celestial, la micro se detuvo justo frente a ella, y esperó hasta que se subiera, para luego partir...
Con esto, nuestro joven entendió que le faltaba un paso para lograr tomar la micro que le servía, y que lo llevaría a su casa. Así que se paró, ansioso de volver a ver el número de la micro correcta, y esperó. Al verla, los ojos le brillaron automáticamente e imitando a la persona que había visto, alzó su mano y estiró su dedo índice, con lo cual, lo que tanto había esperado ocurrió.
Luego de subirse a la micro, con las complicaciones que esto implica, se vio obligado a "pagar el precio" del pasaje y posteriormente, debió indicarle al chofer donde debía parar para poder bajarse. Y recién, con todo esto, logró llegar a su casa.


Ahora, ya sabes que me gusta dejar todo claro. Yo no sé en que etapa te encuentras tú, para poder llegar a tu destino, pero sé que identificarás con el joven de la historia. Espero que esto te sirva, que reacciones y despiertes. Tu destino te espera, pero no llegarás si estás desordenadamente a mitad de cuadra o ingenuamente en una esquina sin paradero. Tampoco llegarás si, estando en el paradero, nunca te paras y haces parar la micro que te sirve. Por último, paga el precio y fíjate donde tienes que bajarte, no vayas a pasar de largo.
El señor ya pagó por tu destino y tu propósito, ahora te toca a ti llegar allá.

Shalom, y que el Eterno te revelo todo lo necesario.

Cristian San Martín