Thursday, October 26, 2006

Rhemail Nº10: No queda más que renunciar

No queda más que renunciar.


Muy buenos días, mi nombre es Armando Kwin y soy periodista de la prestigiosa revista, "Las nuevas de Roma". Y el motivo de este comunicado es poner al tanto de mi renuncia a todos los directivos de la revista antes mencionada. Yo sé que el reglamento es muy estricto en esta compañía, y que si alguien no cumple con una "misión" pierde el trabajo y todos los beneficios, por lo tanto, prefiero ser yo quien renuncie y no exponerme a la humillación de ser despedido, y más aún, por algo tan injusto.

Mi pasado en la compañía siempre fue brillante. Elegido 15 veces consecutivas como el mejor empleado del mes. Mis noticias y reportajes eran con una excelencia única. Pero esta última nota realmente me fue imposible realizarla. Tal vez ustedes no lo entiendan como yo, pero realmente esta vez me pidieron algo imposible. A simple vista parece fácil, pero cuando me dispuse a hacerlo y a investigar, me di cuenta de que era imposible. Realmente imposible.

No con el ánimo de chismear, sino para que estén al tanto de la situación, voy a contarles qué pasó. En los días de Poncio Pilato, gobernador de Judea, vino mi jefe directo hasta mi oficina y me dijo:
- Quiero que hagas una nota de un personaje nuevo.
Hasta aquí iba todo bien, porque muchas veces había hecho eso, pero mi jefe continuó:
- Y quiero que descubras por qué la gente se identifica con él.

Eso fue bastante extraño, pero no parecía difícil, así que me dispuse a hacer mi trabajo con excelencia y dedicación, y con la máxima entrega. Fue así como, bordeando lo trabajólico, fui a conocer a este hombre a altas horas de la noche. Ya sabía toda su vida y lo que la gente decía de él, pero yo no lo había visto. Y esa fue mi primera sorpresa. Verlo ahí hincado orando a esa ora y de esa manera, fue algo bastante fuerte. Y más, porque parecía sudar sangre. Yo no lo vi bien porque estaba un poco lejos, pero una pregunta vino a mi mente de forma inmediata: "¿cómo alguien se puede identificar con una persona así?". Y además decía que se rendía a lo que Dios dijese. Yo había investigado acerca de él y me había enterado que era "poderoso" y que hacía muchas cosas sorprendentes. Realmente me imagine un líder avasallador, pero sin embargo vi a alguien sometido y rendido a la voluntad de Otro. Entregado a su destino. Y me repito: ¿cómo alguien se puede identificar con una persona así?
"Seguramente tú conoces lo que Jesús dijo en esos momentos. "Que no se haga mi
voluntad, sino la tuya". Y sin temor a equivocarme puedo asegurar que tú también
has dicho esas palabras. Tal ves las mismas o quizás parecidas. Yo sé que Tú
tienes el control. Tú voluntad es mejor que la mía. Me rindo a ti y a lo que tú
decidas. O cuando no encontraste el "por qué" a lo que estabas pasando y le
dijiste a Dios que no importaba, que lo dejabas todo en sus manos, pero más por
resignación que por dependencia. Así estaba Jesús, resignado a lo que venía.
Confiando en que si era la voluntad de Dios tenía que ser agradable y perfecta.
Pasando una crisis como cualquier persona. Viviendo problemas como los que
tienes tú o como los que tengo yo. Pero ahí estaba, orando y resignado a que
Dios tiene el control. Yo sé que te lo han dicho un montón de veces, pero no
tengo otra cosa que decirte que, entregarse en las manos de Dios es lo mejor que
podemos hacer. Jesús lo demostró. Jesús pasó lo crisis tan o más difíciles que
las tuyas o las mías. Él lo vivió"

Ese día me fui muy confundido a mi casa. No entendía por qué me habían pedido hacer una historia de ese tipo y más encima descubrir el porque de algo que yo ni veía. Pero no me iba a rendir tan fácilmente, así que al otro día partí camino al pueblo y me enteré de que lo habían tomado preso. "Esto se está poniendo bueno" me dije y se me ocurrió seguir a uno de sus amigos. Uno de los que dormían cuando el oraba la otra noche. Uno llamado Pedro.
Lo seguí todo ese día, incluso cuando andaba en el patio del sumo sacerdote. Y fue precisamente ahí cuando este tipo, antes pescador, se ganó el premio al mejor amigo (irónicamente hablando). Porque negó conocer al que habían tomado preso. Y no una vez, sino tres veces. Realmente ya me estaba compadeciendo del preso, porque no entendía como podía tener amigos como éste después de tres años de amistad.
El problema es que seguía sin poder hacer mi trabajo. Seguía sin saber por qué la gente se identificaba con un tipo así. Realmente creía imposible que alguien se identificara con él, si ahora ni siquiera tenía amigos.

"Esta es otra etapa muy común en las crisis y que Jesús tuvo que pasarla para
decirte que se puede. La etapa en que miras a tu alrededor y no ves a nadie. La
parte en que pareciera que todos tus amigos están ocupados. Son los momentos en
que las traiciones están a la orden del día. Y uno a uno van dejándote solo
cuando más los necesitas. Solo, cuando necesitas un hombro para llorar. Solo,
cuando necesitas a una persona que te escuche para poder desahogarte. Solo, en
esos momentos en los que la compañía de Dios parece insuficiente. No me juzgues
de hereje. Yo no digo que Dios no alcance, digo que pareciera que Dios no llena
esos espacios que se generan en las crisis. Necesitas a alguien y pareciera que
no hay nadie. Y es que tengo un secreto que contarte, por más que estés rodeado
de gente, las crisis las tienes que pasar solo. Moisés subió solo al monte a
morir. Jesús oró solo en el huerto. Y aunque todos quieran ayudarte, tu crisis
tendrás que pasarla solo. Solo, con Dios."

Luego pasé un tiempo pensando. No sé cuanto. Tal ves fueron minutos, tal ves fueron horas o tal ves días. Tratando de redactar algo que tuviera consistencia, pero tenía un caos interno, entre lo que me habían pedido y lo que yo había visto. En pocas palabras, me pedían que comprobara una tesis que yo no creía. Pero me levanté de mi hoyo, sacando fuerzas de flaqueza y tomé una determinación. Me dije que esta sería el último intento. Si no lograba algo concreto, renunciaría. Así que salí decidido de mi casa, hacia el centro de la noticia. Mi sorpresa fue mayúscula cuando me enteré que mi objeto de investigación estaba crucificado hace quince minutos en el monte Gólgota. "Ahora sí que no entiendo nada", me decía mientras corría con destino al Gólgota.
Y ahí estaba él, con sus brazos extendidos horizontalmente y clavados al madero que lo mantenía en el aire. Un pie sobre el otro y ambos atravesados por otro clavo que lo unía más aun al madero. Fue desgarradora esa imagen. Verlo ahí, indefenso, humillado, sin fuerzas. Realmente fue algo que nunca voy a olvidar. Se me grabó su imagen en mi mente, pero más aun, nunca se me olvidaron las últimas palabras que le escuché, y en realidad las únicas que pude escuchar. Sin fuerzas, gritó. Sin ganas, abrió su boca. Mientras otros se burlaban, él miró al cielo con la vista perdida no sé hacia adonde, y cerca de la hora novena, gritó:
- Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
Realmente este tipo se sentía solo y no sé cómo alguien puede identificarse con él. Realmente no sé por qué alguien se identificaría con una persona así.

"¿Leíste bien la frase que dijo Jesús? "¿Por qué me has desamparado?" Yo sé lo
que la teología dice. Que en esos momentos el Padre se separó del Hijo, porque
Jesús estaba llevando los pecados del mundo. Y eso es verdad. Absolutamente
verdad. Pero Jesús sabía lo que iba a pasar, sabía que el Padre tendría que
hacerse a un lado en esos momentos. Pero aun así gritó. Aun así se sintió
desamparado. No dijo, Padre por qué te has separado de mí. Se sintió
desamparado. Y la razón es porque era humano, y al igual que tú y que yo nos
sentimos solos y que Dios nos dejó, el también se sintió abandonado cuando más
necesitó a Dios. Seguramente ahora se acuerda y no lo volvería a hacer, pero en
el momento, realmente se sintió solo. Aunque Dios estaba más pendiente que
nadie, Él se sintió solo. Tal vez fue su naturaleza humana que lo traicionó. Lo
concreto es que Él vivió problemas como tú y como yo. Que no supo qué hacer
muchas veces. Que lo abandonaron sus amigos. Y por último pensó que Dios lo
había desamparado.
Ahora no me queda más que decirte lo que Dios me dijo que
te diga. Jesús pasó todo eso y vivió en carne propia las crisis, para que ahora
puedas tener alguien que te comprenda. Alguien que siempre va a estar cuando lo
necesites y que aunque sientas que te abandonó, nunca olvides que prometió estar
contigo todos los días, hasta el fin del mundo. Y que aunque nadie te entienda,
Él sí te entiende, porque Él pasó por esos momentos."


Así que ahora, sólo me queda presentar mi renuncia por no haber conseguido descifrar por qué la gente se identifica con Jesús. En realidad no sé ni por qué me identifico yo con él. Pero así es. Y no me queda más que renunciar. Desde ya muchas gracias y hasta pronto.

Se despide, Armando Kwin.




Con mucho cariño para todos aquellos que están pasando momentos difíciles. Espero que estas pocas palabras hayan servido para alentarte a seguir.

Te quiero un montón. Cristian San Martín.

No comments: