Limpio y Ordenado.
Para todos aquellos que aceptan que Dios habla de muchas maneras, estoy seguro que lo que sigue los va a bendecir. Y a los que aun no creen que Dios pueda hablarnos de formas raras, espero que esto les pueda bendecir y ayudar a creerlo.
Un día sábado, en un evento de jóvenes, un hombre de Dios citó una frase que dice: " Si quieres saber cómo es una persona, mira como tiene su pieza". Al instante, y con alta definición, se me vino a la mente la imagen panorámica de mi pieza, y lo que vi me dejó bastante preocupado. No porque sea "cuático", sino porque la despreocupación era tanta que ya no me acordaba de la última vez que había barrido (y si yo no lo hago, no lo hace nadie). Hablar de desorden sería simplificar más de lo permitido por mi conciencia. Yo creo que la definición más fidedigna es caos (y creo que no exagero). Para que te hagas una idea, piensa en un piso donde, en lugar de alfombra, había ropa, sucia y limpia, cuadernos, fotocopias, había libros, cds, etc., y prefiero no seguir por vergüenza... Pero eso no es lo más importante. Lo realmente lindo es lo que descubrí cuando comencé a ordenar y a limpiar...
Yo, al igual que la mayoría de los de mi generación, he tenido una vida bastante fácil (Gracias a Dios). No he pasado hambre, siempre he tenido donde dormir y vivir. He tenido siempre más de lo mínimo; y lo mismo me ha llevado a siempre querer cosas mejores. Y, en parte es bueno, pero se me estaba olvidando un gran detalle... aprovechar lo que ya tenía. Siempre quería más, pero no aprovechaba lo que Dios ya me había dado.
Y fue esto mismo lo que me estaba pasando al ordenar mis cosas. Quería una repisa más linda, una alfombra más nueva, una mesa más de mi agrado, una cama más cómoda y una cómoda más cama (ja, ja), etc. Y ahí fue cuando vino la dirección de Dios que me llevó a limpiar como nunca antes y a ordenar de la mejor manera posible. No entendía el por qué del impulso, pero cuando terminé la labor y miré la obra de arte, realmente me asombré. Y en ese momento supe que había una enseñanza simple pero muy útil y muy linda, y quería compartirla contigo.
Descubrí que todo lo que hice fue limpiar y ubicar bien lo que tenía. Saqué toda la basura, limpié y ubiqué. Seguí con la misma repisa, pero limpia. Seguí con la misma mesa, pero limpia y bien ubicada. Seguí con la misma pieza, pero limpia y ordenada...
Y como ya me conoces, sabrás que no quiero dejar nada en el aire. Quiero ir al
grano y decirte. Primero que está bien que quieras más cosas, pero primero
sácale el mayor provecho posible a las que ya tienes, y eso lo logras limpiando
y ordenando. Dios te ha dado dones, talentos, habilidades o como quieras
llamarle, y sólo podrás sacarle el máximo provecho limpiándolo (santificándolo)
y ordenándolo (sujetándolo a las autoridades que Dios a puesto). Cualquiera sea
el don, límpialo y ordénalo, y obtendrás lo mejores resultados. Ya sea canto,
baile, enseñanza, liderazgo, dones espirituales, tocar instrumentos musicales,
pintura, fotografía, diseño, ventas, escritura, oratoria, etc., limpio y
ordenado se logran los más excelentes resultados.
Segundo, no creas las
mentiras cuando alguien o "algo" te diga que no sirves para nada. Tú tienes
dones, talentos dados por Dios y tienes un propósito en la vida, sólo tienes que
mirarte, y cuando los encuentres, límpialos y ordénalos.
Con cariño, Cristian San Martín.
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