Thursday, October 26, 2006

Rhemail Nº2: Dios Extremo

DIOS EXTREMO.

...Sigo sin entenderlo. Tanto tiempo de fidelidad, ¿y para qué? ¿Para terminar así? No lo entiendo. Trato y trato, y sigo tratando, pero no logro comprender dónde estuvo el error. Qué fue aquello tan terrible que hice, para que Dios me abandonara de esta forma...

"Seguramente has estado en estas condiciones. Donde aparentemente no has fallado en nada pero la desgracia llega sin un aviso. Por primera vez en la vida te sentías logrando un nivel mayor de santidad y te ocurre eso que no te puedes explicar. Años siendo cristiano y no has podido salir de la pobreza. Décadas yendo a los cultos y la misma enfermedad que te deprime y te agobia. Tratas y tratas de ser fiel a Dios y aun así ese tío no dejó de manosearte ni acosarte. Tu mayor anhelo es servir a Dios, y tus papás aun no aceptan la verdad del evangelio. Confiaste con todo el corazón que aquella puerta de estudio se me abriría, oraste y ayunaste, y al final no pasó nada... Así como éstas, muchas cosas suceden sin saber ni entender por qué. No le encontramos el lado agradable a la voluntad de Dios. En momentos como estos, encontramos sin sentido eso de que "todas las cosas nos ayudan a bien". No entendemos que pueda haber un propósito bueno, detrás de algo tan malo. No entendemos absolutamente nada. No sabemos que fue lo que hicimos. Nos arrepentimos de lo que se nos ocurra. Inventamos iniquidades para poder arrepentirnos de algo. Le pedimos al Espíritu Santo que nos diga que hicimos mal, pero no hay respuesta. Todo parece estar arreglado para que sigas sin entender el por qué de esa situación."

Perdón, no me había presentado. Soy un joven, siervo de Jehová Dios de Israel y fiel como pocos, que vivo en esclavitud y estoy a pocos minutos de ser ejecutado. ¿Te parece irónico y sin sentido? A mi también. Yo creía conocer a Dios. Es más, Él me hablaba de una manera muy linda. Había comunión entre nosotros. Y aun así no me dijo que algo como esto me pasaría. Creí que no había secretos entre nosotros, y "el perla" me sale con esto... ¿Qué?, ¿Otra vez olvidé presentarme?... soy Misael.

"Por qué no me lo dijo. Para qué esperó que me diera cuenta solo que mi matrimonio andaba mal. Por qué no me avisó que mis papás se iban a separar, por lo menos para intentar hacer algo por la familia. Por qué no me avisó que en esa calle y a esa hora iba a estar ese tipo que me persiguió y me acosó, me asustó, se me tiró encima... Por qué no me lo dijo.
Todos hemos pasado momentos en que le recriminamos a Dios por no habernos advertido de lo que vendría. Como dijo una amiga mía, "dónde estaban los ángeles en ese momento". Y simplemente no hay respuesta. Pareciera que Dios es un déspota que disfruta haciendo sufrir a la gente para que tengan que volverse a Él por necesidad. Pareciera ser que todo lo que has aprendido por años, meses o semanas, no tiene ninguna validez práctica y que Dios sólo sirve para ser adorado y para entregarle nuestros diezmos. Estoy plenamente seguro que has estado en esta estación de la vida. Donde Dios pudo hacer algo, pero no hizo nada... ¡Absolutamente nada!"

Sé que no es ni el lugar ni el momento apropiado, pero déjame contarte cómo llegué hasta acá.
Nací en un hogar normal. Mi papá era herrero y mi mamá era dueña de casa. Tengo un hermano mayor y una hermana menor. Crecí en una casa marcada por la idolatría y la desobediencia al Dios de nuestros antepasados. Para ser sincero, toda la sociedad estaba en las mismas condiciones. Pero aun así, en mí crecía y crecía el deseo de servir a Jehová y apartarme para Él. Fue así como conocí a dos amigos que compartían la misma pasión y el mismo llamado que yo, Ananías y Azarías. Teníamos casi la misma edad, pero más importante aun, servíamos al mismo Dios.
Cuando tenía como dieciséis años, y producto de la desobediencia de nuestros padres hacia Dios, fuimos tomados cautivos por un rey llamado Nabucodonosor. Sí, pienso lo mismo que tú. Yo también creo que la mamá no lo quería mucho, porque para ponerle ese nombre... Mis amigos y yo nos mantuvimos fieles a nuestro Dios. Con errores como todos los mortales, pero siempre fieles a Jehová. Un día, este rey de Babilonia, Nabu, tuvo la idea más estúpida de su vida. Decidió gastar una inmensa cantidad de oro para hacer una estatua de 27 metros de alto por 2,7 de ancho. Y lo peor es que todos teníamos que adorarla. Y por mantenernos fieles a Dios y no postrarnos ante esa cosa, es que hoy estoy aquí, con Ananías y Azarías a un paso de morir. ¿Tú crees que eso es malo? Pues yo te digo que no es lo peor de todo. Lo más difícil de toda esta situación es que no sé que "mier...cale" hacer. Sería fácil si supiera que Dios quiere que me muera. O por lo menos un poco más fácil. El problema es que nunca se nos enseñó que hacer en estos casos. No hay una ley en toda la ley de Moisés que me diga que hacer cuando estoy a punto de ser quemado en un horno de fuego, por el cual ya murieron los que abrieron la puerta para tirarnos adentro a nosotros. Ningún rey ni profeta de mi pueblo pasó algo así... No sé que hacer. No sé si escaparme o dejarme matar. Lo más fácil sería dejarme matar porque ya estoy amarrado por todo el cuerpo, así que no sería muy fácil arrancar... Pero en conclusión, no sé que hacer. Me siento impotente y angustiado. Miro al cielo y parece más distante que nunca. Mis amigos están en la misma que yo... No sé que hacer. Estoy confundido. Hasta el nombre me lo cambiaron, ahora me dicen Mesac. Ya no sé ni como me llamo. No sé quién soy. No sé qué hacer.

"Al principio lo más difícil era hacer la voluntad de Dios, conforme fue pasando el tiempo, lo más difícil es saber cual es realmente la voluntad de Dios para las situaciones complicadas de la vida. Mientras antes luchábamos por cumplir los mandamientos, después lo más complicado es saber qué es lo que Dios quiere que hagamos en las deferentes problemáticas de nuestra vida. Qué hacer cuando lo que nos pasa no está escrito en ningún libro de la biblia. Cuándo no se trata de aplicar literalmente un versículo y ya. No hay un versículo que te diga que hacer cuando te han violado y te sientes impura e inservible. No hay ninguna carta escrita a los hijos de padres separados contándoles que ellos no tienen la culpa de lo que está pasando en su casa. No hay ni un capítulo que le hable a las esposas que el marido las abandonó y ahora no saben como sacar su familia adelante.
Sé que estás pensando. Sí hay textos que se refieren a cosas así, pero no explícitamente. Y créeme, cuando estamos en problemas no queremos revelaciones rebuscadas, queremos que Dios nos hable lo más clarito posible, porque o sino no le entendemos. Pareciera ser que aun no entendemos el motivo de las pruebas y las tentaciones. Y aunque se nos diga que eso va a pasar y que Dios tiene el control, la impotencia y la desesperación se apodera de nosotros, por no saber qué hacer. Sabemos que Dios sabe qué hacer, no entendemos por qué no nos dice nada y seguimos sin tener idea para donde va la micro. No sabemos si tenemos que orar más o salir a evangelizar más. No sabemos si tenemos que hablarle o dejar que se le pase el enojo solo. Oramos y oramos, y Dios sigue manteniendo en secreto su agradable voluntad. Pareciera ser que su voluntad es tan perfecta que no se puede rebajar a juntarse con unos tipos tan imperfectos y llenos de errores como nosotros... y seguimos sin saber qué hacer.

Unos guardias musculosos nos cargan y nos llevan al horno. Está más caliente de lo normal. Siete veces más caliente, porque en una muestra de fidelidad, el rey se enojó más y ordenó calentarlo siete veces más.
El guardia que me lleva está transpirando por todo el cuerpo. Pareciera que hace mucho calor y eso que aun no llegamos al horno. Y digo pareciera, porque curiosamente yo no siento el calor. No sé si por los nervios o algo más. La cosa es que no siento el calor.
Llegamos a un punto en el cual los guardias ya no podían seguir avanzado a causa de las llamas. Así que decidieron lanzarnos desde allí al horno. El calor parece insoportable, pero nosotros cuatro no sentimos nada... ¡¿Cuatro?! Sin darnos cuenta, un cuarto "personaje" apareció en el horno, y tampoco le afecta lo que está pasando. Tampoco se quema... Este sí que es el momento más extremo de mi vida. Lejos el más adrenalínico que he vivido. No estoy ni amarrado ni acosado por las llamas... soy extrañamente libre. Curiosamente libre. Extremadamente libre.

"Esta es la conclusión y la palabra de parte de Dios para ti. Dios nos mete en situaciones extremas. Vivencias al límite de lo soportable, no con la intención de que te rindas y tires la toalla, sino con la idea de que resistas hasta el final, y producto de una prueba extrema pueda darte una bendición del mismo tipo... ¡Extrema!. Y recuerda, a pesar de que no entiendas por qué te pasa lo que te pasa. Aunque no sepas por qué Dios no te dijo que algo así te iba a ocurrir. Por más que no tengas idea de qué hacer y pareciera que no hay salida para tu problema, Dios está ahí y lo puedes notar cuando te dispones a hacerlo. Confía porque cuando todo pase vas disfrutar al máximo las bendiciones extremas que vendrán de parte de nuestro Dios Extremo."


Con mucho cariño para todos aquellos que están pasando situaciones complicadas. Tal vez no sea mucho pero espero que les haya servido éstas pocas palabras de aliento. Los quiero un montón.


Cristian San Martín.

No comments: